Entre músicos, es
normal escuchar expresiones como "Este intérprete está
destrozando la obra", o "ha arruinado cierto pasaje".
La gente normal probablemente piense para sus adentros que no
entiende por qué el músico que está tocando "no
entiende la dinámica" o, sencillamente, por qué dicen eso si
suena bonito (y, ¿cómo va a ser tan malo algo que suena bonito?).
Sin embargo, le
llega el turno de hablar, y usted, oh personita inculta, se
queda sin palabras. Está claro que podría salir del paso
argumentando que no entiende de música, pero eso es absolutamente
contrario a la orgullosa naturaleza humana y perjudicial para la
salud. Por eso es normal que necesite un método para valorar
usted mismo esto que escucha, y lo necesite ahora.
En respuesta a sus
plegarias, expongamos aquí un "Do-It-Yourself" de
la crítica musical. -nótese, sin embargo, que éste método
es absolutamente subjetivo al punto de vista de aquí el redactor-.
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| Hernán Piñera / Creative Commons |
Podría salir del
paso argumentando que no entiende de música, pero eso es
absolutamente contrario a la orgullosa naturaleza humana.
PRIMER PASO: ESCUCHE LA OBRA
Empecemos
por el principio: no podemos valorar algo que consideramos mero
fondo. Sí, es difícil mantener la atención durante la hora entera
que dure la Sinfonía que está sonando; incluso resulta tentador
dejar de escuchar por
un momento a las cantantes doo
woop
que reinterpretan el clásico de Carole King para comentar lo
evidente de sus pelucas al amigo que tiene al lado. Pero, diablos,
céntrese.
No
es necesario, sin embargo, dejarlo todo para hacer caso a quien
esté en el escenario:
basta con seguir el ritmo de la música, abandonarse por un momento a
la melodía. De esta manera, enseguida podrá empezar a formarse su
opinión.
SEGUNDO
PASO: FÍJESE EN EL INTÉRPRETE
La
primera pista sobre el valor de la interpretación
ha de ser la expresión de ésta en el propio cuerpo del músico.
Me
explico: no se trata de alabar a aquel que gesticula más, que se
mueve más sobre el escenario (Lang-Lang no es mejor pianista por ser
el que más frunce el ceño al tocar); se trata de ver qué está
sintiendo el músico
mientras toca, y si realmente lo transmite a su audiencia. El propio
nombre lo dice: un intérprete
normalmente no ha compuesto lo que toca, pero puede llegarle al fondo
de su ser, y ha de encargarse de materializar en sonido estos
sentimientos.
Si
el propio intérprete
parece haber alcanzado una revelación personal con las notas que hay
escritas sobre el papel, y usted,
espectador, es capaz de entender cuál es esa revelación, entonces
es una buena señal. Si, por el contrario, entre música y músico
parece haber una barrera, y este hasta se aburre tocando (se han dado
casos), no dude más. Es una mala interpretación.
Como
pequeña anotación, si se da el caso de que escucha una grabación,
este paso es el mismo (aunque cueste un poco más al que no está
familiarizado con la teoría musical). Si usted puede notar la
personalidad del intérprete
a través del reproductor, entonces el músico
va bien encaminado.
TERCER
PASO: DISTINGA LOS "PICOS"
DE LA MÚSICA
Pese
a ser usted el que
tiene que mantener la atención en la música, no es trabajo suyo el
estar pendiente de las notas durante toda la obra.
Los
compositores son también conscientes de que la música es, sobre
todo, telón de fondo a las emociones del que escucha. Debido a ello,
ubicará estratégicamente "picos" de interés para que
aquel que recibe la música pueda seguir el hilo y no se aburra. Para
entendernos, piense, ¿la canción We
are the champions de
Queen nos interesaría si no tuviera su glorioso estribillo?
Exacto.
Al igual que al escribir un libro (o un artículo), el autor cuenta
con que su obra puede ser aburrida en determinado momento, pero
necesita desarrollar su texto, o música, con tal de expresar lo que
quiere expresar, demonios. Trasladando esto a la interpretación
que tiene delante de usted, debe fijarse en si le ha parecido
interesante. A no ser que sea un truño, tiene que tener por fuerza
picos de interés. Si usted se ha aburrido escuchándola, eso es que
el músico no ha
sabido interpretar -o
directamente no ha identificado- aquello sobre lo que el autor quería
incidir. Y si un músico no sabe leer esto en una partitura, entonces
está perdiendo el tiempo.
CUARTO
PASO: ANALICE QUÉ SIENTE
Si
hasta ahora hablábamos de factores externos a usted,
oyente, esta vez le toca currárselo de verdad.
Toda
música, incluso la más sencilla o desagradable (sí, incluso la de
Pitbull), tiene un propósito que cumplir. Y ese propósito ha de
materializarse en usted
mismo. Si tras escuchar una canción, u obra musical, usted
se ha quedado igual, entonces termine el análisis: está ante una
mala interpretación.
Tampoco
se trata de forzar las cosas. Que una interpretación
nos haga recordar algo es suficiente para afirmar que se ha hecho un
buen trabajo; las emociones humanas no se han de reducir a
expresiones básicas (pena, alegría...), ya que la música es un
arte muy complejo. Y las emociones complejas abarcan rangos enormes,
sean las ganas de fiesta, el simple "ésta música es
agradable", o las ganas de ir al baño. Si el intérprete
ha conseguido que esta música le diga algo, entonces está haciendo
una buena ejecución.
QUINTO
PASO: SEA SINCERO
Sí, está muy bien
ponerse a analizar una obra, y seguramente, siguiendo ésta guía, se
ganará la coqueta media sonrisa de cualquier músico. Y una palmada
en la espalda.
...pero no se
complique: si, por mucho que escucha una música, no le gusta, o no
le ve ni pies ni cabeza, no tenga miedo de decirlo: esta
interpretación es mala.
No hay que olvidar
que el arte no es bueno sencillamente por ser complejo u oscuro. Burt
Bacharach (autor de éxitos como Close to you o
What's new pussycat),
lleva alrededor de sesenta años componiendo la música pop
más sencilla -y típica- que se puede encontrar en una cadena local
de cualquier pueblecito de Estado Unidos; y no por ello I
say a Little Prayer deja de ser
una maldita joya de la música contemporánea.
El
objetivo final de la música es alcanzar a todos los oyentes, sin
importar su nivel musical. Cualquier intérprete
-u obra- que falle en este punto básico, es un absoluto
despropósito. Usted es
el que ha de juzgar.

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