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19 abr 2016

Publicado el 19 abril por | 0 comentarios

Joseph Haydn: sus alumnos y su influencia (III)

Ludwig van Beethoven. / Creative Commons
La influencia de Haydn en Ludwig van Beethoven es más que evidente y él continúa con los grandes rasgos de las últimas sinfonías de su maestro. Por ello, se puede ver cómo las sinfonías primera, segunda y cuarta comienzan con una introducción bastante larga en Adagio, cada una con rasgos extremadamente innovadores a pesar de tratarse de la primera etapa de Beethoven. En la primera sinfonía, comienza con una broma del estilo de Haydn ya desde el principio: cadencias a "tonos equivocados" pasando por fa hasta conseguir establecerse en un do mayor que todavía queda un poco dudoso para el oyente. La cuarta sinfonía va mucho más allá, con una complejidad en la broma sumamente grande, donde la introducción entera está en si bemol menor (la sinfonía está en si bemol mayor) y hace un viaje a través de tonalidades menores con poca relación entre sí hasta llegar a la exposición en el tono mayor. Este ambiente oscuro y misterioso desaparece del todo para el resto de la sinfonía a partir de la exposición del primer movimiento, siendo una gran broma que desconcierta a los oyentes (llega a repetir una misma progresión en la introducción un semitono por encima partiendo de la misma cadencia, sin proceso modulante, un cromatismo típico de este compositor).

Las sonatas para piano de Beethoven también muestran la misma progresión del estilo compositivo, además de hacerse notar la influencia de Haydn durante todo el recorrido (incluso en las más tardías, se aprecia cómo Haydn marcó el estilo estructural de sus obras para piano y, en general, el enfoque analítico de la composición). Tanto las sonatas más tempranas como las del último periodo de Beethoven muestran un estilo propio con una forma clásica similar a Haydn. La personalidad enérgica de Beethoven sí que aparece progresivamente en sus sonatas, del mismo modo que lo hace en sus sinfonías, con una transición al Romanticismo marcada por una excesiva preocupación y carácter marcado por su angustia existencial. Además, los temas que presentaba Beethoven en sus obras eran simétricos, de construcción cuidadosa y elaborada, por tanto, muy similares a los de Haydn si bien el desarrollo motívico de los mismos era más innovador y expresivo.

El mismo Beethoven siguió influyendo a otros compositores, no sólo con el de sus últimas sonatas y sinfonías sino que también lo hizo con las primeras, de algún modo permitiendo que el Clasicismo de Haydn entrara por las ranuras del Romanticismo para desarrollar lo que sería más adelante el Romanticismo alemán. Los compositores que vieron en su estilo el nuevo Romanticismo fueron Reicha, Schubert, Schumann, Mendelssohn, Czerny y Ries.

Carl Czerny. / alchetron.com
Como alumnos suyos, Ferdinand Ries y Carl Czerny tuvieron información de primera mano sobre cómo afrontar la nueva música. Fueron ellos los que vivieron más de cerca la situación musical que orbitaba alrededor del genio y pronto encontraron la clave de la composición de Beethoven. Czerny continuaría componiendo y escribiendo obras para piano de diversas dificultades técnicas, mientras que Ries compuso ocho sinfonías, ocho conciertos para piano, un concierto para violín y muchos otros géneros instrumentales entre los que caben destacar sus veintiséis cuartetos de cuerda con un estilo claramente influido por Haydn y las obras tempranas de Beethoven.

Anton Reicha, conocido principalmente por ser un teórico francés de origen bohemio, también compuso con un estilo alemán del Clasicismo tardío. Fue un amigo de Beethoven durante toda su vida profesional y mantuvo contacto con él de manera ocasional. Además, también estudió con Johann Georg Albrechtsberger, el compañero de profesión de Haydn al que éste había enviado alumnos para que trabajaran con el contrapunto, además de recibir posteriormente consejos de Haydn. La influencia de Haydn es más que evidente ya que, a pesar de haber compuesto algunas óperas y operettas, música vocal que Haydn apenas trabajaba, su música instrumental –entre las que se cuentan veinticinco quintetos de viento (fue uno de los primeros en componer tan activamente para esta formación), cuartetos de cuerda, veinticuatro tríos para tres trompas y doce sinfonías,– tiene un característico timbre y orden propio de Haydn y de su estilo. Cabe destacar que Reicha escribió tratados como el Traité de haute composition musicale en el que expone ideas un tanto innovadoras para su época como utilizar cuartos de tono y, más significativamente, melodías populares y tradicionales, que en esa época apenas recibían atención pero que, sin embargo, Schubert y Schumann cultivarían más adelante de manera muy prolífica. Por esto, se puede comprobar como compositores que innovaron con nuevas formaciones y técnicas compositivas lo hacían siempre desde la perspectiva de Haydn y, por tanto, su influencia llega mucho más lejos de lo que habría parecido en un principio.

Schubert considera a Beethoven un grandísimo compositor y es su ídolo. Sin ir más lejos, su música la plantea desde un punto de vista romántico pero aplicando la forma y los métodos de Beethoven. Por ello, los lieder que compone Schubert son perfectamente inteligibles a partir de los acontecimientos de esa época y la nueva aproximación a estilos populares que buscaban. Además, la segunda sinfonía de Schubert utiliza como tema un material temático muy similar al que utilizó Ludwig van Beethoven en su obertura de Las criaturas de Prometeo, un ballet de estilo clásico muy próximo a Haydn. La continuidad en el estilo es un elemento indudablemente significativo en el Romanticismo temprano alemán y perdura hasta bien entrado el siglo XIX, donde el estilo musical de Haydn tiene sucesores en toda la música instrumental (la ópera alemana parte del singspiel de Mozart en su mayor parte y de compositores como Gluck, razón por la cual Wagner se desarrolla al mismo tiempo que Brahms pero sus estilos difieren significativamente). A Schumann hay que analizarlo del mismo modo para comprender que la percepción musical de Haydn ha perdurado incluso tras la muerte de Beethoven y que la música instrumental alemana en sí ha sido concebida a partir de Haydn.

A medida que avanza el Romanticismo, los rasgos propios de Haydn se van difuminando ya que aparecen tendencias nuevas, pero la columna vertebral de la sinfonía continúa ahí, además de los enfoques compositivos y recursos estilísticos que utilizan los compositores de música instrumental, cuya historia comienza o bien en Haydn o bien en Beethoven. Más adelante, especialmente con Richard Strauss, Mahler y el final del Romanticismo, el poema sinfónico habrá alcanzado su máximo esplendor y la ausencia de forma tan precisa como en la sinfonía marcará el final de la hegemonía estilístico-formal de Haydn y sus seguidores.

En conclusión, el estilo de Haydn tuvo una trascendencia muy elevada en la música instrumental de la segunda mitad del siglo XVIII y todo el siglo XIX, debido a su particular modo de entender la formas musicales y de la posibilidad de expresar las nuevas tendencias románticas a través de su estilo incluso más de cincuenta años después de su muerte. Además, su escuela de alumnos fue muy amplia y tuvo mucha repercusión en el panorama musical de la época, con varios de sus alumnos alcanzando una notable importancia en la música posterior, siendo uno de los más notables ejemplos el compositor alemán Ludwig van Beethoven. La versatilidad de su estilo consiguió adentrarse en todas las formaciones musicales y ser empleado como una herramienta para comprender la música, creando una tendencia de composición a nivel formal semejante a la invención de un alfabeto para varios idiomas: a pesar de los distintos lenguajes e intenciones expresadas, la base es la misma y se puede ver en la mayoría de los compositores de una manera muy clara.

Hace falta considerar a Haydn como algo más que un compositor: inauguró una nueva tendencia de composición instrumental que se mantendría paralela a las escuelas alemanas de composición operística, dando lugar a un estilo propio durante el Romanticismo alemán que diferenciaría a éste de los distintos nacionalismos rusos, checos, italianos y muchos otros. Es, de hecho, una concepción de la música que muchos compositores occidentales considerarían como la mejor manera de comprenderla, habiendo muchos teóricos (entre ellos, el conocido Anton Reicha) que elaborarían tratados y ensayos sobre cómo era su estilo y cómo ha influido en los compositores de aquella época, probablemente sin imaginarse cómo su estilo luego se vería reflejado, de algún modo, en una o dos generaciones más de compositores.
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12 abr 2016

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Joseph Haydn: sus alumnos y su influencia (II)

Había tres maneras generales en las que un alumno podía reaccionar al estilo de su maestro: imitación, emulación y rechazo. Algunos de los alumnos más tardíos rechazaron el estilo de Haydn bastante enérgicamente. Uno de ellos fue Sigismund Neukomm, aunque quería mucho a su viejo profesor y le ayudó a arreglar Stabat Mater, Il ritorno di Tobia y Las Siete Palabras de Cristo. Pero Neukomm era un caso especial: llegó a Haydn sólo tras haberse entrenado en composición con el hermano de Haydn, Michael Haydn, y vino a estudiar exclusivamente la "partie esthétique de l'art" que, al parecer, significaba que sólo estaba obligado a traer composiciones originales que Haydn tenía que juzgar críticamente. Se concentró primero en Singspiel y en ópera, luego en oratorios, rechazando los géneros centrales de Haydn (instrumentales).

Friedrich Kalkbrenner. / Creative Commons
El segundo alumno importante que continuó con su propio camino fue Kalkbrenner, quien, después de haberse graduado en el conservatorio de París con bastante éxito, su padre le envió con Haydn porque prestaba más atención a la vida social parisina que a su carrera. Haydn le envió con Albrechtsberger primero para que aprendiera contrapunto y ya le introdujo luego en composición libre. Kalkbrenner luego recordó que tuvo que escribir cuartetos de cuerda que Haydn ridiculizó amablemente por su estrafalaria originalidad. Kalkbrenner se convirtió en un pianista virtuoso que sólo componía obras para piano y obras de música de cámara con piano. Una de sus sonatas tardías, op. 56 compuesta alrededor de 1821, muestra cómo recuerda a su profesor: está dedicada a la memoria de Joseph Haydn, pero es una obra para virtuoso de principio a fin y sólo el movimiento lento es una breve alusión, porque se desarrolla a partir de un motivo encabezado con "une imitation du rappel des caillies", el canto de la codorniz de Las Estaciones de Haydn que Beethoven ya había usado en 1803 para componer una canción.

Entre los alumnos que decidieron no rechazar el estilo de Haydn, la imitación fue muy importante, aunque también había algunos que emulaban su estilo. Esto se debe a que imitar su estilo era más fácil que encontrar variaciones originales dentro del mismo y porque las sorpresas que solía incorporar Haydn en sus obras eran sencillamente imitables, esas sorpresas que le habían comenzado a dar fama: pequeños silencios abruptos, contrastes dinámicos inesperados, cambios de tonalidad "por error", acordes de dominantes secundarias con novena en lugares donde no tenían que estar y un largo etcétera. Estos trucos se usaban porque eran útiles y tenían éxito, ingeniosos, entretenidos y podían identificar a un compositor como un sucesor de Haydn, con una especie de homenaje al gran compositor. No obstante, para un joven compositor era más interesante utilizar en menor medida este lenguaje de Haydn y emplear más sus reglas formales, la lírica de los géneros con mayor o menor complicación a nivel técnico-musical, el diseño de cuatro movimientos de sus sinfonías y cuartetos de cuerda, el lenguaje de los afectos (affetti) para funciones típicas de movimientos dentro de un ciclo (primer o último movimiento, movimiento lento o movimiento de danza), la construcción de la forma a partir de los procesos armónicos, trabajo del componente temático (lavoro tematico), continuidad y contraste.
El hecho de que este sistema pueda ser modificado más adelante se confirmaría con el desarrollo de la música tonal. De los estudiantes de Haydn, los mejores hicieron justo eso: modificar y variar su lenguaje para llevarlo adelante y continuar con las tendencias del momento. János Spech, hoy día prácticamente desconocido, fue uno de los alumnos tardíos de Haydn. Spech trabajó para varios patrones húngaros, y fue el primer compositor de cierta reputación que compuso canciones artísticas a partir de poesía húngara. Como alumno de Haydn, su estilo aparece en sus primeras obras instrumentales. Mientras era costumbre que los alumnos de Haydn escribieran un cuarteto de cuerda op. 1 y se lo dedicaran a su maestro, Spech publicó su op. 1 con dedicatoria a uno de sus patrones húngaros y no consistía de cuartetos de cuerda sino de dos tríos de piano. No eran técnicamente perfectos, pero formalmente poco convencionales y originales en su sonido de ensemble y en el desarrollo de la forma a partir de los patrones de sonidos y procesos sonoros en lugar del lavoro tematico. Por otro lado, la invención temática es particularmente interesante, simple y popular. La textura está mucho más suelta que en Haydn o Beethoven y las exigencias a los músicos son mucho menores. Spech tiene como objetivo al típico público de trío de piano, no sólo de Viena sino también de París y Londres, la chica joven, pianista, de las familias burguesas que se deja acompañar por un violinista de cierto nivel y un violonchelista un tanto más torpe (quizá el padre).

Ignaz Pleyel. / Creative Commons
Un ejemplo notable del estilo de los sucesores de Haydn es el Finale Adagio ma non troppo - Presto, del cuarteto de cuerda op. 1 número 2 de Ignaz Pleyel. Es puro entretenimiento musical, ya extremadamente alejado de la intelectualidad de la música que presentaba Haydn a sus alumnos y que esperaba recibir de los intérpretes y del público. Haydn buscaba el entretenimiento en su ingenio y agudeza, mientras que Pleyel muestra este entretenimiento al llevar la obra a la extrema sencillez y claridad, algo que muchos teóricos podrían considerar más clásico que el propio Haydn, pero, debido a la ausencia de profundidad intelectual en el mismo, se podría descartar como un divertimento en lugar de un movimiento de un cuarteto de cuerda. Pleyel fue sin duda un talentoso compositor, quizá el más talentoso que jamás pasara por las manos de Haydn, que partiendo de la nada se convirtió en el más exitoso compositor de su zona, el más exitoso editor de música de Francia, luego el más exitoso fabricante de pianos de Europa… A partir de Haydn aprendió la música y el oficio, pero luego observó el mercado musical y vio las posibilidades que tenía para distribuir la música de manera más generalizada. Se puede considerar el contrario del alumno más brillante de Haydn, pero a la vez el más individual y reservado, Ludwig van Beethoven, de quien hablaremos en la siguiente parte de este artículo.
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4 abr 2016

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Joseph Haydn: sus alumnos y su influencia (I)

El Clasicismo estuvo marcado por un cambio en las líneas de pensamiento y en las circunstancias en las que la música se desarrolló, además del modo en que se anticipaba la llegada del Romanticismo. Aun así, hay diversas tendencias en esta época a partir de las cuales se puede observar el alcance de la influencia de compositores anteriores, casi como un leitmotiv a través de la historia de la música. Uno de los casos más notables es el de Haydn, el gran compositor del Clasicismo, cuyos alumnos (y, en especial, Beethoven) continuaron con su estilo hasta cierto punto, combinándolo con las tendencias del Romanticismo que en poco tiempo aparecería.

Haydn nació en Rohrau, un pueblo pequeño en el este de Austria, en una familia musicalmente muy
activa donde aprendió a cantar desde una edad muy temprana. Su tío le dio sus primeras clases de música cuando Haydn todavía no había cumplido los siete años. Debido a su voz, consiguió entrar en el coro de niños de la catedral de Viena, donde trataría de encontrar lugar como músico más adelante. Después de unos años, le cambió la voz y tuvo que mantenerse con pequeños trabajos relacionados en mayor o menor medida con el mundo de la música. Por su cuenta aprendió una gran variedad de técnicas compositivas con las cuales intentaría poder dedicarse a la música más adelante. Cabe destacar que, de este modo autodidacta, dominó el contrapunto después de leer obras de Fux como Gradus ad Parnassum.

Haydn conoció a mucha gente que tenían influencia en el mundo de la música durante su estancia en Viena, ya que esta ciudad gozaba de gran importancia en los temas relacionados con la música de este momento. Consiguió recibir clases de composición de Nicola Porpora, un maestro de origen italiano que le ayudaría a salir de su precaria situación y aprender a componer correctamente. Hacia 1758 establece contacto con el conde von Morzin, donde Haydn prueba sus primeras habilidades como compositor y estrena su primera sinfonía. En el año 1761, un suceso extremadamente importante tiene lugar en la vida de Haydn: es aceptado como compositor del príncipe Paul Anton Esterházy y su hermano Nicolás Esterházy, los dos nobles y mecenas de las artes. Haydn estuvo más de treinta años componiendo para su orquesta y conseguía ensayar cuando quisiera con los músicos, permitiéndole alcanzar un exquisito nivel de orquestación y composición clásica-experimental gracias a las casi ideales circunstancias en las que trabajaba.

La orquesta del palacio Esterháza aumentó el número de diez a más de veinticinco participantes, todos talentosos músicos a nivel europeo. Compuso sinfonías que trataban de experimentar con la sonoridad de los instrumentos, entre las que cabe destacar la sinfonía 31 en re mayor, la cual compuso para una orquesta con una proporción de trompas muy alta (más de una quinta parte de la orquesta).

Más adelante, una vez que se consolidara como uno de los más destacados compositores del Clasicismo, Haydn dará clases de composición y orquestación a muchos músicos de los cuales el más destacado es, indudablemente, Ludwig van Beethoven. Hoy en día se conocen 25 compositores que estudiaron con Haydn y hay alrededor de 13 más que se considera probable que hayan estudiado con el compositor pero no hay pruebas que lo aseguren. Estos son números sorprendentes, dado que no deben haber muchos más compositores de esta época que hayan tenido tantos alumnos.

Para comprender hasta dónde llegó la influencia de Haydn en estos compositores, hay tres maneras principales desde las cuales se puede considerar a los alumnos: la cronología, la importancia de los alumnos como compositores (según nuestras reconstrucciones actuales de historia de la música) y cómo veía Haydn a sus alumnos. Abund Mykisch y Robert Kimmerling son sus primeros alumnos serios, pero no alcanzaron gran importancia en el mundo de la composición. Es posible que algunos de los músicos que se hallaban en Esterháza aprendieran a partir de las obras que recibían de Haydn o recibiendo clases formales de las cuales no se tiene información. El ejemplo más clásico es Luigi Tomasini. Las obras más importantes de Tomasini, los cuartetos de cuerda, difícilmente podrían haberse escrito sin conocimientos del estilo de Haydn en sus cuartetos. Aun así, no se puede concretar si esta proximidad estilística se debe al resultado de estudios formales o cercanía personal y profesional.

Se puede estar más seguro con los compositores en ciernes que aparecieron en Esterháza sin unirse a la capilla de la corte – eran alumnos privados, los primeros de las inmediaciones de Viena, la capital de la cultura, y más adelante venían de toda Europa debido a que la fama de Haydn como excepcional compositor se consolidó.

Ignaz Pleyel vino alrededor de 1772 como un estudiante ya maduro en términos musicales. Con un estipendio de su patrón, el conde Ladislaus Erdödy, permaneció unos cinco años en Esterháza y se convirtió en uno de sus alumnos más fieles. En 1776, el conde, altamente satisfecho con el progreso de Pleyel, le regaló a Haydn un carro y dos caballos. Haydn, ingenioso como siempre, pidió al conde pienso, y, de hecho, luego se lo daría.

En 1785 viajaría Franz Anton von Weber con sus hijos Fridolin y Edmund desde Eutin (cerca de Hamburgo) hasta Viena para dejárselos a Haydn. Por cierto, Franz Anton conocería en Viena a su segunda mujer, madre del que sería el conocido compositor Carl Maria von Weber. Sus hijos se quedaron en la capilla de la corte y estudiando con Haydn hasta 1788, cuando su padre volvería a por ellos para llevárselos en su compañía de teatro.

Después de que Haydn se fuera de Esterháza a Viena, el final de su servicio activo como maestro de capilla y tras sus dos viajes a Londres, el compositor seguiría teniendo alumnos privados: Peter Hansel, Sigismund Neukomm, Franciszek Lessel, Johann (o János) Spech, Friedrich Kalkbrenner y, evidentemente, Ludwig van Beethoven. Haydn seguía en el cénit de su fama mundial: para los músicos que iban a Viena era una parte obligatoria de su programa el visitar a Haydn para preguntarle consejos profesionales. El hecho de que el número de alumnos después de 1802 fuera pequeño es sólo porque su fuerza física estaba bajando. Como sus "mejores y más agradecidos" alumnos nombró a Neukomm y a Lessel. Puede ser característico que la categoría de agradecimiento moral parece haber sido más importante para el viejo compositor que la consecución de su estilo – de hecho, Neukomm pertenece a ese grupo de alumnos cuyo estilo se distanció mucho del de Haydn. Por otro lado, Neukomm y Pleyel han hecho mucho más por distribuir la obras de su maestro que todos los demás alumnos. Al parecer, Lessel cuidó a Haydn durante sus últimos años con especial atención. Lessel sólo volvió a Polonia después de la muerte de su profesor aunque nunca fue un compositor prominente de la ciudad austríaca (no se sabe del todo de qué vivía). Sus sonatas op. 2 (1804) dedicadas a su maestro son un impresionante documento de una imitación casi excesiva del estilo de Haydn, especialmente en su implacable desarrollo temático (lavoro tematico).

En términos más generales, los alumnos de Haydn tuvieron que someterse a un estricto y riguroso curso de contrapunto. Tal curso se podría impartir por otro profesor experimentado, en Viena por ejemplo Johann Georg Albrechtsberger, un teórico musical de renombre, compositor conservador y amigo de Haydn; ocasionalmente, Haydn le envió alumnos a él, especialmente Beethoven con cuyo temperamento rebelde no podía arreglárselas. Por otra parte, los estudiantes, cuando estudiaban composición libre, tenían que soportar a un profesor cuya intimidante autoridad venía de un monumental logro de toda su vida y había desarrollado un estilo individual muy característico. Por tanto, los alumnos tenían que encontrar su camino entre esta potente autoridad profesional y la necesidad de desarrollar su talento hacia un estilo personal reconocible, en otras palabras, cumplir con la nueva idea de genio original (Originalgenie). Para un compositor joven, no era una fácil situación.

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