martes, 12 de abril de 2016

Había tres maneras generales en las que un alumno podía reaccionar al estilo de su maestro: imitación, emulación y rechazo. Algunos de los alumnos más tardíos rechazaron el estilo de Haydn bastante enérgicamente. Uno de ellos fue Sigismund Neukomm, aunque quería mucho a su viejo profesor y le ayudó a arreglar Stabat MaterIl ritorno di Tobia Las Siete Palabras de Cristo. Pero Neukomm era un caso especial: llegó a Haydn sólo tras haberse entrenado en composición con el hermano de Haydn, Michael Haydn, y vino a estudiar exclusivamente la "partie esthétique de l'art" que, al parecer, significaba que sólo estaba obligado a traer composiciones originales que Haydn tenía que juzgar críticamente. Se concentró primero en Singspiel y en ópera, luego en oratorios, rechazando los géneros centrales de Haydn (instrumentales).
Friedrich Kalkbrenner.
                Creative Commons.
El segundo alumno importante que continuó con su propio camino fue Kalkbrenner, quien, después de haberse graduado en el conservatorio de París con bastante éxito, su padre le envió con Haydn porque prestaba más atención a la vida social parisina que a su carrera. Haydn le envió con Albrechtsberger primero para que aprendiera contrapunto y ya le introdujo luego en composición libre. Kalkbrenner luego recordó que tuvo que escribir cuartetos de cuerda que Haydn ridiculizó amablemente por su estrafalaria originalidad. Kalkbrenner se convirtió en un pianista virtuoso que sólo componía obras para piano y obras de música de cámara con piano. Una de sus sonatas tardías, op. 56 compuesta alrededor de 1821, muestra cómo recuerda a su profesor: está dedicada a la memoria de Joseph Haydn, pero es una obra para virtuoso de principio a fin y sólo el movimiento lento es una breve alusión, porque se desarrolla a partir de un motivo encabezado con "une imitation du rappel des caillies", el canto de la codorniz de Las Estaciones de Haydn que Beethoven ya había usado en 1803 para componer una canción.
Entre los alumnos que decidieron no rechazar el estilo de Haydn, la imitación fue muy importante, aunque también había algunos que emulaban su estilo. Esto se debe a que imitar su estilo era más fácil que encontrar variaciones originales dentro del mismo y porque las sorpresas que solía incorporar Haydn en sus obras eran sencillamente imitables, esas sorpresas que le habían comenzado a dar fama: pequeños silencios abruptos, contrastes dinámicos inesperados, cambios de tonalidad "por error", acordes de dominantes secundarias con novena en lugares donde no tenían que estar y un largo etcétera. Estos trucos se usaban porque eran útiles y tenían éxito, ingeniosos, entretenidos y podían identificar a un compositor como un sucesor de Haydn, con una especie de homenaje al gran compositor. No obstante, para un joven compositor era más interesante utilizar en menor medida este lenguaje de Haydn y emplear más sus reglas formales, la lírica de los géneros con mayor o menor complicación a nivel técnico-musical, el diseño de cuatro movimientos de sus sinfonías y cuartetos de cuerda, el lenguaje de los afectos (affetti) para funciones típicas de movimientos dentro de un ciclo (primer o último movimiento, movimiento lento o movimiento de danza), la construcción de la forma a partir de los procesos armónicos, trabajo del componente temático (lavoro tematico), continuidad y contraste.
El hecho de que este sistema pueda ser modificado más adelante se confirmaría con el desarrollo de la música tonal. De los estudiantes de Haydn, los mejores hicieron justo eso: modificar y variar su lenguaje para llevarlo adelante y continuar con las tendencias del momento. János Spech, hoy día prácticamente desconocido, fue uno de los alumnos tardíos de Haydn. Spech trabajó para varios patrones húngaros, y fue el primer compositor de cierta reputación que compuso canciones artísticas a partir de poesía húngara. Como alumno de Haydn, su estilo aparece en sus primeras obras instrumentales. Mientras era costumbre que los alumnos de Haydn escribieran un cuarteto de cuerda op. 1 y se lo dedicaran a su maestro, Spech publicó su op. 1 con dedicatoria a uno de sus patrones húngaros y no consistía de cuartetos de cuerda sino de dos tríos de piano. No eran técnicamente perfectos, pero formalmente poco convencionales y originales en su sonido de ensemble y en el desarrollo de la forma a partir de los patrones de sonidos y procesos sonoros en lugar del lavoro tematico. Por otro lado, la invención temática es particularmente interesante, simple y popular. La textura está mucho más suelta que en Haydn o Beethoven y las exigencias a los músicos son mucho menores. Spech tiene como objetivo al típico público de trío de piano, no sólo de Viena sino también de París y Londres, la chica joven, pianista, de las familias burguesas que se deja acompañar por un violinista de cierto nivel y un violonchelista un tanto más torpe (quizá el padre).
Ignaz Pleyel. Creative Commons.
Un ejemplo notable del estilo de los sucesores de Haydn es el Finale Adagio ma non troppo - Presto, del cuarteto de cuerda op. 1 número 2 de Ignaz Pleyel. Es puro entretenimiento musical, ya extremadamente alejado de la intelectualidad de la música que presentaba Haydn a sus alumnos y que esperaba recibir de los intérpretes y del público. Haydn buscaba el entretenimiento en su ingenio y agudeza, mientras que Pleyel muestra este entretenimiento al llevar la obra a la extrema sencillez y claridad, algo que muchos teóricos podrían considerar más clásico que el propio Haydn, pero, debido a la ausencia de profundidad intelectual en el mismo, se podría descartar como un divertimento en lugar de un movimiento de un cuarteto de cuerda. Pleyel fue sin duda un talentoso compositor, quizá el más talentoso que jamás pasara por las manos de Haydn, que partiendo de la nada se convirtió en el más exitoso compositor de su zona, el más exitoso editor de música de Francia, luego el más exitoso fabricante de pianos de Europa… A partir de Haydn aprendió la música y el oficio, pero luego observó el mercado musical y vio las posibilidades que tenía para distribuir la música de manera más generalizada. Se puede considerar el contrario del alumno más brillante de Haydn, pero a la vez el más individual y reservado, Ludwig van Beethoven, de quien hablaremos en la siguiente parte de este artículo.

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