jueves, 29 de octubre de 2015



Entre los compositores más notables de la Unión Soviética se encuentra Nikolai Myaskovsky, cuyas aportaciones al panorama orquestal ruso de esa época fueron más que significativas. Con 27 sinfonías, las diferentes técnicas compositivas y recursos de orquestación (ambos muy representativos del estilo más común entre sus coetáneos rusos) que utiliza durante su vida se pueden observar fácilmente a través de su gran legado sinfónico.

Nikolai Myaskovsky
Nikolai Myaskovsky. / Creative Commons


Cabe mencionar que la situación social e histórica le influyó en gran medida. De este modo, en su primeras cuatro sinfonías, la influencia de Scriabin es evidente, y los desarrollos motívicos, así como la presentación de elementos temáticos, sugiere una gran emulación (que no imitación) de los maestros post-románticos rusos (aquellos que continuarían con la escuela de Los Cinco más adelante, como Glazunov, Glière o Lyapunov).

Las siguientes sinfonías tienen un carácter muy distinto: se aprecia un estilo más cultivado y personal.

Es en esta época en la que comienza a influirle el movimiento artístico conocido como realismo socialista, basado en la expresión de la vida cotidiana como un triunfo de la clase trabajadora, el proletariado. Este estilo nace en la URSS al principio del siglo XX, pero pronto se extiende a otros países socialistas y, en menor medida, como una influencia a artistas de todo el mundo. Este movimiento, a diferencia de muchos otros, no es cronológicamente homogéneo y tiene tres etapas: la primera busca una representación experimental (revolucionaria en cuanto a la forma) del proletariado y su lucha. Más adelante, el realismo socialista pierde este carácter y emplea elementos tradicionales (en el caso de la música, melodías o progresiones armónicas). Por último, a partir de 1960, otras vanguardias cambian el estilo expresivo del realismo socialista, aunque este último periodo ya no afecta a Myaskovsky.

A partir de su decimocuarta sinfonía, Myaskovsky se sitúa plenamente en la segunda etapa de este movimiento, con la vigesimocuarta sinfonía como uno de los mejores ejemplos. Hasta entonces, todavía se sitúa en la primera etapa, y la sexta sinfonía, que es la que vamos a analizar en más detalle, es el claro exponente de los atributos que corresponden a esta corriente.

Ahora bien, ¿es la sexta sinfonía la más experimental que compuso? Probablemente no. La décima y la decimotercera se alejan más de la tonalidad y de la forma clásica de la sinfonía ortodoxa. Aun así, esto convierte a la sexta sinfonía en un punto de partida relativamente accesible para empezar a conocer a este compositor y el estilo en el que se encuentra.

¿Qué podemos encontrar en la sexta sinfonía? En cuanto a la forma general, sigue un esquema bastante común, si bien de enormes dimensiones tanto en número de músicos como en la duración. El inicio de la sinfonía utiliza seis acordes bastante disonantes que se emplearán como un motivo recurrente a lo largo del primer movimiento (especialmente con el viento metal). Muchos musicólogos han prestado atención a estos compases iniciales, discutiendo su origen (personal o social), pero en cualquier caso constituyen uno de los motivos recurrentes más empáticos, románticos (en el sentido artístico-filosófico de la palabra), casi trágico. El hecho de que emplea al viento metal para simbolizar este motivo más adelante respalda esta interpretación. Si se compara esto con el trasfondo general del realismo socialista se comprueba una relación bastante coherente entre este motivo y el tópico socialista de la lucha de clases. La aparición del motivo en momentos clave, sonoros, empuja la música hacia adelante con sus dos grupos de terceras descendentes.

El tema A aparece justo después de los acordes disonantes. Es rítmico, utiliza intervalos poco usuales para denotar un leve nerviosismo o incluso algo de ansiedad. De nuevo, la orquestación de este tema crea tensión, comenzando con la cuerda y acabando con la inclusión de trompetas, estableciendo así la atmósfera que desarrolla durante el primer movimiento. Esto no contrasta demasiado con el pasaje que viene a continuación, el puente modulante encargado de llevarnos hacia el tema B. La estructura de ese pasaje también empieza muy suave con violas y construye la tensión haciendo repeticiones del modelo inicial cada vez más fuerte y agudo, muy progresivamente, llevando a una liberación máxima de tensión en la que efectivamente aparece el primer motivo que hemos mencionado, con las trompetas.

Justo antes de que el tema B aparezca con la trompa, hay un pasaje un tanto homofónico, casi a modo de coral, con la cuerda. Este pasaje nos lleva a una atmósfera mucho más apacible y cotidiana. El tópico socialista de la exaltación del estilo de vida medio (como se puede ver en esculturas o los típicos relieves no bélicos que incluyen a campesinos u otros trabajadores) aparece en este pasaje de manera general, ilustrando el lugar, la situación global. En el tema B aparece la trompa con un solo, con el mismo carácter, pero evidentemente ya simbolizando a un individuo cualquiera de ese ambiente que ha descrito musicalmente. El hecho de que Myaskovsky elija estas dos temáticas, o ideas, par el tema A y el tema B no son coincidencia, es más, podría verse como un recurso el llevar al desarrollo estos dos temas simbólicos para oponer estos dos tópicos y llevarlos, como en cualquier forma sonata desde el romanticismo, a una conclusión.

Sin entrar en mucho más detalle en el segundo y tercer movimientos, no por falta de cosas que decir sino por necesidad de una (relativa) brevedad, tan sólo es necesario decir que es igualmente recomendable escuchar estos dos movimientos centrales e intentar relacionar el material melódico con el estilo en el que está, algo bastante sencillo debido a que esta sinfonía es un claro ejemplo del mismo. Es interesante notar la inclusión de melodías rusas (o de estilo ruso) en el tercer movimiento. Así pues, las preguntas que nos debemos hacer son varias. ¿Qué confiere a esta sinfonía un carácter propio del realismo socialista? ¿Cómo aprovecha Myaskovsky la orquestación (es decir, el uso de los instrumentos con distintas intenciones) para transmitir emociones? ¿Por qué hay dos grandes pausas cerca del final del segundo movimiento, en lugar de una?

Pero ahora vayamos al último movimiento. Poco queda del carácter ansioso, impotente, trágico e incluso personal explorado en el primer movimiento. Y este movimiento es en sí mismo tan contrastante que podría pertenecer a dos sinfonías diferentes. Veamos pues su claro esquema bipartito: una fanfarria triunfal de los metales y melodías llenas de optimismo. Unos minutos después, hay un ambiente solemne y triste, extremadamente conmovedor, con un canto ortodoxo fúnebre a modo de réquiem, utilizando dos coros. ¿Muestra esto los dos lados de la revolución? Myaskovsky suele utilizar estos recursos más a menudo en obras posteriores, aunque también en su opus 31, para piano, la última de las piezas del opus incluye este carácter. Esto está muy abierto, pero la contraposición de estos sentimientos radicalmente opuestos es muy significativa. Es igualmente sorprendente el final tan extremadamente solemne en comparación con todas las otras emociones que se han ido presentando a lo largo de la sinfonía. La obra no es un aperitivo en absoluto. Es tan compleja que sigue sorprendiendo cada vez que se escucha, y es sin duda rica en contenido y desarrollo filosófico.


Curiosidad


En la sinfonía hay un pasaje de mínima importancia presentado por la flauta en uno de los movimientos centrales y que no vuelve a aparecer… hasta la séptima sinfonía, la cual empieza con básicamente lo mismo (también tocado por la flauta) y en la que constituye el eje central del desarrollo.

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